Por una prosperidad ecológica y justa
¤ La clase política, los economistas, las regiones, el servicio
público, los pobres y los ricos, están hoy sometidos a "el
retorno del crecimiento" y por consiguiente:
nuestro sistema económico es crecimientista por construcción.
Los empresarios no pueden sobrevivir sino haciendo ganancias cada vez
más elevadas para pagar los intereses que deben a los bancos y
probar a los accionarios cada vez más glotones y volátiles
que ellos son eficientes..
De la cantidad de ganancias así redistribuidas dependen las inversiones,
el presu-puesto del estado, el empleo.
Este sistema está actualmente enfermo. El no permite a los empresarios
invertir ni aumentar el presupuesto del estado a través de los
impuestos y las tasas tomadas sobre las ganancias.
Así asistimos entonces a una liquidación del servicio público
y de las instituciones que corregían la violencia económica
con lo que ella "aportaba".
La izquierda como la derecha participan y los sindicatos avalan la operación.
¡Vemos inclusive almas tan buenas que piden pagar impuestos para
salvar el sistema!
¤ Otra enfermedad viene de ser reconocida, esta vez toca todo
el planeta.
La globalización en curso generaliza al conjunto de pueblos el
modo de consumo occidental. Al ritmo que vamos serían necesarios
treinta planetas como el nuestro al horizonte del año 2030.
De allí la idea de "hacer decrecimiento".
Pero hacer decrecimiento es hacer recesión voluntaria. Es pues
agravar más aquello a lo cual ya asistimos.
Suponiendo que el decrecimiento sea aplicado de una manera sistemática
por los particulares en gran escala, rompería el sistema económico.
....¿Porqué nó? Esto podría ser un método
para llegar a otro sistema.
La idea de "decrecimiento" porta pues en ella un gérmen
revolucionario.
Siendo así se necesitaría proponer otro sistema o modelo.
Ahora bien, no es el caso, y aquellos que tienen preocupación por
el planeta, como aquellos que tienen la del empleo, tardan en tomar conciencia.
¤ A veces llegan a juntarse. Saludemos aquellos que para salvar
el planeta, piensan hacer ganancias sobre las nuevas energías,
hacer "bio" y otras cosas exelentes que crearían nuevos
empleos. Pero sobre la base de ganancias monetarias donde ellas son esperadas,
esas buenas cosas no alimentarán que muy débilmente el presupuesto
del estado y los empleos nuevos, como los antiguos, tendrán que
deslocalizarse hacia lugares menos tasados y más clementes. Estos
no serán competentes rápidamente. La producción de
armas y de artículos de lujo, de organismos modificados genéticamente
para aplastar los agricultores locales y las nuevas medicinas, pasarán
delante.
Para hacer un corto circuito en el obligado paso de la competencia, ¿se
tendría que instaurar una dictadura ecológica universal.......un
capitalismo de estado y un retorno al sistema soviético?
¿Es esto lo que deseamos?
¤ Otro sistema existe. Es el distributismo. Hay que disyuntar
la producción de riquezas y ganancias monetarias. En su versión
"histórica" esto consiste en:
"Cifrar" las riquezas que somos nosotros capaces de producir
mas allá de nuestras necesidades reales.
Distribuir la suma entre los utilizadores, vajo la forma de una moneda
diferente, dicha "de consumo", no teusarisable, a cargo de los
usuarios de renovar esas riquezas.
Retengamos de este modelo que la producción de bienes y de servicios
no dependerá ya más de el estado del mercado. La violencia
(competencia) económica no será más la ley.
Adiós al problema de los pensionados. Los usuarios reciben un salario
de la cuna hasta la tumba. Ellos renovan los productos y servicios en
función a los usos de ellos y no en función del mercado.
Ellos no estarán obligados a hacer producciones estériles
y nuisibles.
Una relocalización de las economías es de nuevo posible.
¤ ¡Este interesante proyecto presenta pese a todo sombras
inquietantes!
Para asegurar la reproducción de bienes y de servicios los distributistas,
de entre las dos guerras (y justo después) contaban sobre la planificación
del estado y durante cierto tiempo sobre "el servicio social"…
Ellos no tenían aún conciencia ecológica y prometían
realizar más rápido y sin crisis aquel período conocido
sobre el nombre de los Treinta Gloriosos.
Este dirigismo y productivismo no son hoy en día aceptables.
¤ PROSPER corrige ese modelo inicial.
A partir del momento que tenemos asegurada una renta del nacimiento a
la muerte, (recordémolo, asegurado sobre las riquezas existentes
y no sobre los provechos aleatorios que hacemos sobre un cierto mercado),
nosotros podremos entrever el fin de la división de la vida en
tres edades (una para aprender, una para ejecutar otra para descansar).
Cada uno puede invertir toda la vida a sus activi-dades escojidas y así
consagrar su existencia a una búsqueda.
Búsqueda sobre el tema del cotidiano: qué es realmente útil,
sano, durable y bueno.
Búsqueda sobre el tema de los usos, que dan sentido a la vida.
Investigación tecnológica: No tenemos ninguna razón
de renunciar a las posibi-lidades que hemos conquistado. Nosotros debemos
más bien liberarlas del uso selectivo que ha hecho el modelo crecimientista,
que destruye el planeta por placas de explotación intensiva.
Búsqueda política: aquello que designamos como "el
poder" reside en esta continua dictadura que tienen ciertos usos
evidentes (salario, ganancia, seguridad.....; pero también escuela,
diploma, auto, etc.) que nos cegan. Los empresarios y los elegidos son
también sumisos, inclusive si tiran provecho.
Investigación científica, búsqueda artística,
etc., sin exigencias de renta.
¤ PROSPER viene hoy a rechazar inclusive el uso de la moneda.
No es tal vez cierto que " la moneda de consumo" como otra,
sea capaz de frenar la pulsión productivista. La prosperidad monetaria
corre el riezgo una vez más de tomar el paso sobre una prosperidad
socialmente justa y ecológicamente soportable.
La informática permite el acceso directo a los recursos, su transformación
y distribución en código de barras y una contabilidad de
"materia" universal.
Es sobre esta hipótesis que los invitamos a trabajar. Esta no excluye
obligato-riamente la anterior. Ella la transforma en estado de transición.
Hazla tuya y hazla avanzar: ¡PROSPER no se pondrá celoso!
|