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¿EL DISTRIBUTISMO?


La producción, mecanizándose, automatizándose e informatizándose, no rinde a los trabajadores necesarios como hace cincuenta años. Luchar contra el desempleo para que sean útiles como antes es pues un error histórico y táctico. La lógica quiere al contrario levantar acta de:
1. que nosotros no debemos utilizar más la máquina productiva para redistribuir los salarios;
2. que sumisa a los riezgos del mercado, no podrá nunca realizar aquello que estamos en derecho de esperar de ésta sobre todos los planos (social, ambiental, técnico, científico).

Cuando la vida era corta, los medios reducidos y la instrucción limitada, cada uno tenía que hacer, lo más pronto, aquello que se le había pedido. Solo algunos privilegiados escapaban a esta condición. Hoy hay abundancia de capacidades humanas y materiales. El mercado no puede tomarlas en cuenta que por su valor comercial. Luchar porque éste sea más justo es pues otro error. La lógica quiere que nos liberemos de un modo de valorización vuelto arcaico. Ella impone invertir el origen de los salarios y del crédito. Estos serán distribuidos en proporción de la cantidad de productos disponibles y no redistribuidos en función de los beneficios realizados.

Los cambios que resultan de esta inversión son considerables. Ya no temeremos el desempleo y la jubilación. Asi podremos consagrarnos a toda edad a las activi-dades que escojamos, pero no para tener un salario, ¡porque ya lo tendremos! No tendremos que aceptar condiciones de trabajo humillantes o malsanas. La investigación, las invenciones o la felicidad no dependerán más de los azares del mercado. ¡Adiós a la competencia generalizada y la violencia que ella trae! Los productos y servicios serán por fin creados en función de su valor de uso y no en su función redistributiva.

Insistimos en el hecho que pasar del redistributismo al distributismo (ver páginas siguientes), no es que el aspecto material y económico del vuelco propuesto.
Por la primera vez en la historia, un proyecto de sociedad pone al centro del dispositivo político los usos, a los cuales se identifican los grupos sociales y que determinan el uso que cada uno hace de su propia existencia.

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por el dominio de los usos por los utilizadores